Salud visual
¿Por qué cada vez hay más niños con miopía?

Publicado por Óptica Zamora el 30/09/2026

Cada vez es más frecuente encontrar niños con miopía, y además puede aparecer a edades cada vez más tempranas. En España, diferentes estudios han observado un aumento de la miopía durante la infancia y una mayor frecuencia a medida que aumenta la edad. Se estima que en 2050 la mitad de la población mundial podría ser miope, lo que convierte a la miopía en un importante problema de salud ocular. No se trata únicamente de una cuestión genética: el entorno visual y los hábitos relacionados con la visión de cerca, que han cambiado en los últimos años, también tienen un papel importante.

Pasar menos tiempo al aire libre y dedicar muchas horas a actividades de visión próxima son algunos de los factores relacionados con el desarrollo de la miopía infantil. Por eso, conocer los factores de riesgo y realizar revisiones visuales desde edades tempranas permite detectar los cambios de graduación y valorar, cuando sea necesario, estrategias para controlar su progresión.

¿Está aumentando la miopía infantil?

La evidencia disponible indica que la miopía infantil ha aumentado en las últimas décadas y que su prevalencia tiende a incrementarse con la edad.

Uno de los estudios más amplios realizados en nuestro país analizó la prevalencia de la miopía en niños de entre 5 y 7 años. En los datos recogidos hasta 2020, la prevalencia pasó del 16,8 % en 2016 al 20,1 % en 2020. Los investigadores también observaron que la frecuencia de la miopía aumentaba progresivamente con la edad.

Se estima que en 2050 el 50% de la población mundial podría ser miope, esta cifra es una proyección, por lo que debe interpretarse teniendo en cuenta los cambios que puedan producirse en los hábitos y en las estrategias de prevención y control.

Los datos más recientes disponibles específicamente para Madrid también muestran cómo la miopía aumenta con la edad. En un estudio realizado en 39 colegios, la prevalencia fue del 6,5 % en niños de 6-7 años y del 18,7 % en los de 11-12 años. Además, se observó una asociación entre los antecedentes familiares y la presencia de miopía.

Por tanto, sí existe una tendencia preocupante, pero es importante no simplificarla atribuyéndola únicamente a las pantallas. La miopía es un problema multifactorial en el que intervienen factores genéticos y ambientales.

miopía en niños

¿Por qué cada vez hay más niños con miopía?

Explica los principales factores relacionados con el crecimiento de la miopía infantil.

No existe una única causa que explique por qué un niño desarrolla miopía. La evidencia científica apunta a una combinación de predisposición genética y factores relacionados con el entorno y el estilo de vida.

Predisposición familiar

Los antecedentes familiares son uno de los factores de riesgo conocidos. Tener uno o ambos padres con miopía aumenta la probabilidad de que un niño también la desarrolle. En el estudio realizado recientemente en colegios de Madrid, la historia familiar de miopía se relacionó de forma significativa con su presencia en los escolares.

Esto no significa que un niño con padres miopes vaya necesariamente a desarrollar miopía, sino que presenta una mayor predisposición.

Menos tiempo al aire libre

Pasar tiempo en exteriores durante el día es uno de los factores ambientales con mayor respaldo científico en relación con la prevención de la aparición de la miopía. El International Myopia Institute considera el tiempo al aire libre uno de los factores protectores más consistentes.

Por eso, fomentar que los niños jueguen y realicen actividad al aire libre de forma habitual es una medida sencilla que puede formar parte del cuidado de su salud visual.

Exceso de actividades en visión próxima

Leer, estudiar, dibujar o utilizar dispositivos electrónicos son actividades normales durante la infancia. El problema no es realizar tareas de cerca, sino mantener durante mucho tiempo la mirada a distancias muy cortas y sin descansos.

La evidencia señala especialmente la relación entre la miopía y determinados patrones de trabajo en cerca, como mantener distancias inferiores a unos 40 cm o realizar actividades prolongadas sin descansos en lejos.

Pantallas y hábitos actuales

Las pantallas forman parte de la vida cotidiana de muchos niños, pero sería demasiado simplista afirmar que las pantallas causan por sí solas la miopía. El IMI señala que los resultados sobre el uso de dispositivos digitales son inconsistentes y que todavía no está claro que las pantallas supongan un riesgo diferente al de otras actividades de cerca.

Lo que sí resulta importante es el conjunto de hábitos: cuánto tiempo pasa un niño al aire libre, cuánto tiempo dedica a actividades de cerca, a qué distancia las realiza y si realiza descansos.

¿Cómo saber si un niño tiene miopía?

Un niño no siempre sabe decir que ve mal. Puede pensar que la forma en la que ve es normal porque nunca ha experimentado una visión diferente. Por eso, los padres pueden desempeñar un papel importante observando determinados comportamientos.

Algunas señales que pueden hacer recomendable realizar una revisión visual son:

  • Entrecerrar los ojos para intentar ver mejor de lejos.
  • Acercarse mucho a la televisión o a otros objetos.
  • Tener dificultades para ver lo que aparece en la pizarra.
  • No reconocer fácilmente a personas u objetos a distancia.
  • Copiar con dificultad de la pizarra.
  • Sentarse cada vez más cerca de la televisión.
  • Mostrar rechazo o cansancio al realizar determinadas tareas visuales.
  • Quejarse de visión borrosa de lejos.

También es posible que la miopía se detecte durante una revisión aunque el niño no haya manifestado ningún síntoma evidente.

Por eso, no conviene esperar a que aparezcan dificultades en el colegio para comprobar cómo está funcionando su sistema visual. Una valoración permite conocer la graduación y detectar cambios que pueden pasar desapercibidos en el día a día.

¿Se puede prevenir la miopía infantil?

No todos los casos de miopía infantil pueden evitarse. La genética y otros factores individuales influyen en su aparición, por lo que no existe una única medida capaz de prevenirla en todos los niños.

Sin embargo, sí podemos incorporar hábitos que ayudan a cuidar la salud visual y que están relacionados con un menor riesgo de desarrollar miopía.

Pasar tiempo al aire libre

La evidencia respalda especialmente que pasar tiempo en exteriores durante las horas de luz es fundamental para la de prevención de la miopía. La OMS recomienda actualmente al menos 90 minutos diarios al aire libre como parte de las medidas que pueden ayudar a retrasar la aparición y ralentizar la progresión de la miopía.

Realizar descansos durante las actividades de cerca

Cuando un niño estudia, lee o utiliza una pantalla durante períodos prolongados, es conveniente mirar de lejos durante al menos 6 segundos cada veinte minutos aproximadamente.

Mantener una distancia adecuada

Evitar trabajar excesivamente cerca del libro, cuaderno o dispositivo es otro hábito importante. Una distancia correcta serían unos 40 cm y además se recomienda mantener una buena postura de la espalda.

Realizar revisiones visuales periódicas

Detectar una posible miopía cuanto antes permite conocer la evolución de las dioptrías y valorar si es necesario realizar un seguimiento específico y poder actuar a tiempo con un control que frene la progresión.

¿Qué hacer si un niño ya tiene miopía?

Cuando se diagnostica miopía, el primer objetivo es que el niño pueda ver correctamente. Para ello se prescribe la corrección óptica necesaria, normalmente mediante gafas o, en determinados casos y según la edad y las características del niño, mediante lentes de contacto.

Pero corregir las dioptrías no es exactamente lo mismo que controlar la miopía.

Las gafas convencionales permiten que el niño vea nítidamente, pero no están diseñadas necesariamente para modificar la evolución de la miopía. Cuando existe riesgo de progresión, el profesional puede valorar estrategias específicas de control de miopía.

Actualmente existen diferentes opciones, lentes oftálmicas, lentes de contacto, ortoqueratología (Orto-K) y tratamientos farmacológicos como la atropina a baja concentración, siempre bajo la supervisión del profesional sanitario correspondiente. La elección depende de factores como la edad, la graduación, la evolución de las dioptrías, los antecedentes familiares y las características individuales del niño. El IMI recomienda un manejo individualizado y proactivo de la miopía infantil.

Por eso, cuando un niño empieza a ser miope, no deberíamos limitarnos a comprobar si necesita cambiar sus gafas. Es importante conocer cómo está evolucionando su visión y realizar un seguimiento de la graduación para detectar una posible progresión.

En Óptica Zamora realizamos valoración y control de la miopía infantil, estudiando la evolución de cada caso y las diferentes opciones disponibles para su control.

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